Metáforas

 

 

Sin garantía

El corazón es una metáfora que tiene la siniestra capacidad de convertirse en órgano. Uno entrega su corazón, lo pierde, habla con él en la mano (qué asco) o deja que se lo partan mucho antes que la cara, pero eso es porque normalmente no lo percibe como algo real.

Un corazón empieza a existir cuando se infarta o cuando nos sube la tensión o cuando nos dicen que tenemos el colesterol por las nubes. Sólo entonces le salen aurículas, ventrículos, aortas y otras ramificaciones sanguinolentas que a nadie se le ocurriría rellenar de bombones.

El mío, a estas alturas, ya no es ni una metáfora ni un órgano, sino un triste electrodoméstico. Por lo visto, mi corazón se compone de dos partes, una mecánica y otra eléctrica, que no se llevan nada bien. A mí me traen sin cuidado sus problemas conyugales, pero es que por su culpa tengo una arritmia con un nombre rarísimo, y no me dejan correr, ni nadar, ni hacer aeróbic, y me han fastidiado la baraja francesa y San Valentín y todas las metáforas cursis, y por eso me invento otras, como la del electrodoméstico, porque si en vez de corazón tuviera una tostadora con arritmia, con mucho gusto la dejaría abandonada en el armario de los trastos.

 

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12 Responses to “Metáforas”


  1. 1 Ana Chévere 22 mayo, 2008 en 4:03 pm

    Este post requiere una aclaración: es de nevera.

    No, no sigo obsesionada con el tema de los electrodomésticos. Lo que quiero decir es que lo escribí (y dibujé) hace ya tres años, cuando estuve de baja. Por entonces aún no había digerido nada de todo esto. Todavía me jode, pero lo llevo bastante mejor :-)

  2. 2 Lumen_Dei 23 mayo, 2008 en 10:03 am

    ¿Quieres decir que llevas un marcapasos?

  3. 3 Ana Chévere 23 mayo, 2008 en 10:30 am

    ¡Nop! Podría terminar llevando un desfibrilador, pero de momento voy tirando sin injertos extraños, excepto el chip que me implantaron en la oreja cuando me abduj… uy, casi se me escapa.

    Maldición, tu pregunta significa que el texto no se entiende… XD Por eso es un gran invento esto de los comentarios, así se da una cuenta de esas cosas.

    A ver, en cierto sentido cualquier corazón es un electrodoméstico, porque todos funcionan por pequeños impulsos eléctricos. Si se trata de un corazón sano no lo alimentarás con una batería, sino con chocolate, hamburguesas… digoooo… con mucha verdura y aceite de oliva. Pero en cualquier caso todos funcionan con electricidad, porque son músculos. Si el sistema eléctrico del corazón falla, tienes una arritmia. C’est tout.

    Arritmias hay de todos tipos, más y menos cabronas. La mía es cabronceta y más rara que un perro verde, pero bastante fácil de evitar. :-)

  4. 4 Lumen_Dei 23 mayo, 2008 en 12:19 pm

    Mi comentario está escrito precisamente con la intención de mostrar que, al menos yo, he dudado sobre el particular acerca del que pregunto.

    Quiero añadir que estoy aceptablemente convencido de que los desarreglos relativos al ritmo cardíaco, están bastante relacionadas con las vulnerabilidades emocionales y nerviosas de las personas. Muy por sobre todo cuando la diagnosis es, como la defines: “rara”.

    Casi escribo “personas humanas”.

    Otrosí, ya he cambiado tu nombre el vínculo de mi blog.

  5. 5 Ana Chévere 23 mayo, 2008 en 1:37 pm

    No, yo no he definido la diagnosis como “rara”. La diagnosis fue muy normal: electrocardiograma + Holter + prueba de esfuerzo. Y el resultado fue la mar de concreto: torsades de pointes (a los médicos les gusta decirlo en francés, oiga, no sé por qué no le podrán llamar torsiones de puntas). Se pueden tener torsades por muchas razones, entre ellas beber arsénico, pero las mías son congénitas, venían en el mismo paquete que el color de mis ojos. El gen cabrón al que me refiero se llama concretamente KVLQT1.

    La que sí es rara (rara por infrecuente, no por extravagante) es la enfermedad en cuestión, pero no soy yo quien la define como tal, sino el IIER (Instituto de Investigación de Enfermedades Raras). Sí, existe. Y no, no lo fundó Jiménez del Oso. xD

    De todos modos, al margen de mis batallitas médicas, el texto habla de cómo no prestamos atención a las cosas que funcionan, precisamente porque funcionan. Yo me crié en un piso tan lujoso que el agua caliente salía del grifo a presión, como en los hoteles, aunque nos ducháramos cuatro a la vez. Cuando crecí descubrí que lo normal son los calentadores cutres que se agotan en diez minutos. No somos conscientes de tener páncreas ni leucocitos hasta que nos fallan. A veces tampoco hacemos caso a los que más nos quieren hasta que estamos a punto de perderlos. Damos por sentado que estarán ahí, y nos equivocamos.

  6. 6 el escriba 24 mayo, 2008 en 2:17 am

    Que sorpresa hallar este post. Pienso que la salud del corazón esta muy relacionada con la conciencia y su estado. Un simpático saludo!

  7. 7 Ana Chévere 24 mayo, 2008 en 3:57 am

    Sí, eres el segundo que comenta algo en esa línea. Supongo que la tradición es sabia, y que por algo asociamos las emociones con el corazón… es el órgano que más claramente reacciona a ellas, para bien y para mal. Bienvenido :-)

  8. 8 Lumen_Dei 2 junio, 2008 en 12:29 am

    Las emociones están relacionadas con el funcionamiento del músculo cardíaco, hasta el punto de que una fuerte emoción o sensación, puede causarnos la muerte por medio de un infarto o un paro, ya sea por una tristeza o alegría excesivas. Ello no significa que esas emociones sean las causantes, pero en ocasiones sí las desencadenantes. Me refiero a que el corazón puede estar enfermo, pero ser la emoción la que desata el ataque. Ocurre también con la migraña y otros desarreglos en diferentes partes del cuerpo.

  9. 9 Ana Chévere 3 junio, 2008 en 1:14 pm

    Es cierto lo que dices, muy cierto. Hasta los peces suelen morirse del susto cuando los cambian de pecera. A mí lo que más me rompe las pelotas, por hablar como los argentinos, es que he de tener cuidadín incluso con la euforia. ¿Hay mejor droga que la euforia? Vamos, hombre…

    A veces pienso que el griego que inventó el estoicismo (la wiki dice que se llamaba Zenón) no era un filósofo profundísimo, sino un pobre tipo con problemas cardíacos empeñado en vivir sin sobresaltos.

    Lo de las migrañas no lo sabía, pero me cuadra. Y otra vez me hace pensar en el lenguaje. Porque cuando le decimos a alguien “me das dolores de cabeza”, “me rompes el corazón” o “me voy a morir de miedo”, puede ser que se lo estemos diciendo de verdad…

  10. 10 chiyo 21 abril, 2010 en 8:42 pm

    ..interesante encontrar a alguien que describa bien su corazon y sus batallas … ademas la metafora del corazon es ampliamente usada… cai por que buscaba una asii de directa …bien hecho *

  11. 11 Ana Chévere 22 abril, 2010 en 10:07 am

    Gracias, Chiyo, bienvenida :-) Tengo el blog un poco abandonado, que de vez en cuando caiga un nuevo lector es una alegría.


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